lunes, 23 de junio de 2008

Un abogado para Gardel




Un abogado para Gardel

Reinaldo Spitaletta

El mayor referente del tango en Colombia no es un músico, sino un investigador: uno que sostiene que Gardel nació en Uruguay, que propone un análisis de ADN para que se descifre el enigma de si el Zorzal Criollo es de Tacuarembó o de Francia; y que, además, es el único nacional miembro correspondiente de la Academia Porteña del Lunfardo, de Buenos Aires, Argentina.
El abogado antioqueño Luciano Londoño López, de 56 años, amante de la teoría de los indicios propuesta por el historiador italiano Carlo Ginzburg, sostiene, por ejemplo, que la muerte de Gardel se debió, en alta proporción, a la competencia entre las compañías de aviación alemana (Scadta) y la Saco, que representaba intereses de los Estados Unidos.
Londoño, nacido en el barrio La Milagrosa, de Medellín, creció entre cafetines en los que había una repartición casi equitativa entre el tango y la música del Caribe. Después, dividiendo sus amores, el tango lo ganó para la vida y para penetrar en sus avatares. Es el máximo experto en tanguitud de estos contornos. Su biblioteca ostenta centenares de libros, revistas y recortes de prensa referidos al género que Discépolo definió como “un pensamiento triste que se baila” y ni hablar de las grabaciones (longplays, casetes, cedés, videos).
Dueño de prodigiosa memoria, Londoño, lector además de literatura e historia, sabe de las viejas guardias, de la guardia nueva, de Astor Piazzolla, de Aníbal Troilo, de historia argentina, es capaz de demostrar qué ocultó el funeral de Gardel en Buenos Aires o de disertar acerca del influjo del jazz en el tango, y aun del tango en el jazz. Conoce de grabaciones y versiones, discografías, fechas clave. Y siguiendo los lineamientos de José Gobello, presidente de la Academia Porteña del Lunfardo, ha retirado a Gardel del anecdotario y lo ha puesto en la historia.
Ni se le ocurra ponerle trampitas acerca de cantantes, orquestas, compositores, letristas, porque todo lo sabe. Ha dedicado casi toda su existencia al estudio del “gotán”, sin que por ello haya renunciado a la música clásica, o a coleccionar biografías de María Félix y Edith Piaf, o a escuchar la voz y la trompeta de Louis Armstrong. Así que si le pregunta por Indro Montanelli o por Marc Bloch, da perfecta cuenta del periodista italiano y del historiador francés.
Luciano –para entrar en confianza- es, además, fanático del buen sonido. Puede pasar jornadas inacabables pasando “elepés” a cedés, o viejas cintas de video al DVD. Acumula entrevistas de cantores, de directores orquestales, de autores y compositores, y ha leído con fruición y apasionamiento a Roberto Arlt, Osvaldo Soriano, Leopoldo Marechal, Olga Orozco y un sin fin de escritores y poetas argentinos.
Así, él sabe que no solo de tango vive el hombre, pero, igual, el tango, aquella complejidad que Horacio Ferrer definió como “mezcla brava de pasión y pensamiento”, lo mantiene alerta por la riqueza musical y poética del género. Londoño, aparte de ser autoridad en lunfardo y tanguería, de pertenecer a una academia que tuvo entre sus miembros correspondientes al Nobel español Camilo José Cela, es un divulgador de la cultura rioplatense.
En sus artículos y reseñas, publicados en revistas y periódicos internacionales, da cuenta de la relación de la lengua, la historia, la literatura con el tango y de la influencia de éste en la cultura. Por esto y por otros méritos el Festival Internacional de Tango de Medellín le rendirá, el 24 de junio, un homenaje nacional, junto al poeta uruguayo-argentino Horacio Ferrer. El tributo se extenderá a la memoria del escritor Manuel Mejía Vallejo, autor de la novela Aire de tango.
El finado arquitecto uruguayo Nelson Bayardo, autor de varios libros sobre Gardel, le dedicó el titulado Gardel, a la luz de la historia: “A Luciano Londoño López, en expreso reconocimiento a una trayectoria que lo ubica en el máximo nivel de expertos en música popular de las Américas”. Las investigaciones y notas del abogado medellinense han obtenido elogios de musicólogos y periodistas, como Cristóbal Díaz Ayala, Ricardo Ostuni, Jorge Göttling, Luis Adolfo Sierra y Gaspar Astarita.
Para Londoño, Gardel es la máxima expresión del canto popular. A veces, sin embargo, no es extraño que se le “piante” un lagrimón con las voces de Roberto Rufino y Raúl Berón. Medellín, en este junio de tanguedia, rinde homenaje al Zorzal y a un investigador que lo sacó del anecdotario y lo metió en las vicisitudes de la historia.